26/06/2010. Un grupo de socios minoritarios de Televisión Litoral SA reclama que Alberto Gollán venda sus acciones del multimedios que conduce “ante el perjuicio que puede ocasionar a los intereses de la empresa”, ya que la nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual no permite ser titulares ni socios de empresas licenciatarias de frecuencias de radio o televisión a quienes hayan sido funcionarios de gobiernos de facto.
Socios minoritarios del multimedios Televisión Litoral, la sociedad anónima que controla Canal 3, LT2 y FM Vida, entre otros negocios, intimaron al directorio de la empresa para que Alberto Gollán venda las acciones en su poder, ya que la nueva Ley de Medios de Comunicación Audiovisual estipula que para explotar un medio los socios o titulares de las licencias no pueden haber sido funcionario de gobiernos de facto. Alberto Gollán ejerció el cargo de intendente de la ciudad de Rosario entre el 18 de mayo y el 23 de septiembre del año 1971, durante la dictadura militar del general Agustín Lanusse.
La carta documento que fue enviada los últimos días de abril por los hermanos Claudio y Desiree Katester, poseedores de una pequeña porción de acciones de Televisión Litoral, exige que le respondan otras dos notas anteriores en el mismo sentido presentadas ante el directorio de la empresa el 7 de enero y el 18 de febrero respectivamente y que nunca fueron contestadas. La misiva va dirigida a la Comisión Fiscalizadora de Televisión Litoral SA y a Antonio Margariti, el ultraliberal columnista económico del programa De 12 a 14, quien además hace las veces de síndico de la empresa.
En defensa de la “ley” de la dictadura
La cruzada que la gran burguesía propietaria de los medios viene librando para aferrarse con uñas y dientes al status quo cimentado a sangre y fuego durante los años de la dictadura y profundizado durante el menemismo tiene su correlato local. Una de las trincheras desde la que se dispara a diario munición gruesa para impedir el avance de la implementación de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (LSCA) ‒la primera legislación que la democracia pudo conseguir para regular el sistema de tele y radiodifusión en la Argentina‒, es Televisión Litoral, el multimedios que comanda Gollán, quien ostenta ser Cónsul Honorario de Gran Bretaña.
La abierta oposición de Gollán a la Ley de Medios ‒que no le impidió ser convidado a la selecta Gala del Bicentenario que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner brindó para doscientos invitados en la Casa Rosada‒, no se funda tanto en los cambios que la nueva normativa obligaría a realizar en el multimedio, sino en un problema personal que pone en evidencia el verdadero rostro anitdemocrático y anticonstitucinal del magnate de medios, que suele presentarse como un paladín de la libertad de expresión y un defensor de las economías del interior. Al igual que Ernestina Herrera de Noble, Gollán tiene un pasado de relaciones con militares y dictadores que muestra el oscuro modo en que se construyeron gran parte de los emporios mediáticos nacionales y regionales.
La nota de los socios minoritarios
“En nuestro carácter de accionistas de Televisión Litoral S.A nos dirigimos a ustedes a fin de solicitarles que inmediatamente extingan el contrato de management celebrado con el señor Alberto Gollán y que tomen todas las medidas necesarias para comprar su paquete accionario y de sus hijos, a los que donó sus acciones con reserva de usufructo, en virtud de la grave sanción que prevé la Ley de Medios Audiovisuales, consistente en la caducidad de la licencia otorgada a quienes incumplan con su artículo 24, que impide al señor Alberto Casiano Gollán ser socio y menos manager por haber integrado un gobierno de facto, como el del general Lanusse, en calidad de intendente de la ciudad de Rosario. De lo contrario, serán ustedes personalmente responsables por las acciones que se le pudieren aplicar a Televisión Litoral S.A. Y por los daños y perjuicios que ocasionen a la empresa y a sus accionistas, sin perjuicio de la eventual responsabilidad penal en el marco de los dispuesto por el artículo 301 y concordantes el Código Penal”. Este texto, que fue presentado al directorio de Televisión Litoral SA y a la Comisión Fiscalizadora en dos notas y una carta documento, da cuenta de la simple preocupación de un grupo de socios, quienes ven en el pasado dictatorial de Gollán un posible perjuicio a la empresa que heredaron de sus padres.
La Ley
El artículo 24 de la LSCA que estipula las “Condiciones de admisibilidad” para las “Personas físicas” titulares de licencias de radiodifusión es muy claro en lo que respecta a los requisitos que se “deberán reunir al momento de su presentación al proceso de adjudicación de la licencia y mantener durante su vigencia”. El punto “C” del citado artículo de la Ley reza textualmente que uno de esos requisitos es “no haber sido funcionario de gobiernos de facto”.
Con sus huestes apostadas en Canal 3 y Lt2, el manager del grupo, tal es el título formal de Don Alberto en la empresa, se opone fervientemente a la aplicación de la LSCA, al igual que su socia Herrera de Noble ‒Gollán posee un pequeño porcentaje de acciones del grupo Clarín‒ y sus colegas del grupo Uno Daniel Vila, José Luís Manzano y Francisco de Narváez. Pero algunos socios de Televisión Litoral S.A., muy en minoría, ven que por una cuestión de poder y capricho personal, por el delirio de ser el “zar de los medios regionales” que tanto agrada al Cónsul Honoriario de Gran Bretaña, se está poniendo en riesgo la empresa.
Su pasado lo condena
Lo cierto es que los vínculos de Gollán con los gobiernos de facto, que suspendieron la Constitución e instalaron la represión abierta contra la participación política ‒ y ni hablar de la mentada “libertad de expresión”‒, no se reducen a su participación como intendente de Rosario en la dictadura de Lanusse; la fusiladora, como fue bautizada luego de la Masacre de Trelew.
En su libro Matar para Robar, el periodista Carlos Del Frade recuerda que el 28 de diciembre de 1976, día de los Santos Inocentes, el dictador Leopoldo Galtieri recibió a los periodistas en el casino de oficiales del Comando del Segundo Cuerpo de Ejército. "Su labor ha marcado rumbos en la historia. A través de la prensa, en un cauce ordenado, llegando a los espíritus y a las mentes de los ciudadanos y a la formación cristiana, occidental, de nuestra tierra", les dijo Galtieri a los “representantes” del periodismo. "Vamos a convencer al pueblo rosarino, en este caso, que llegaremos más fácil a los objetivos del gobierno militar. Estamos convencidos de que cometemos errores pero también sabemos que hay aciertos. Brindo por el país, por nuestra gran comunidad rosarina y por nuestra patria por un venturoso porvenir", agregó Galtieri en aquella reunión.
"Estamos orgullosos de poder acompañar a usted y a la fuerza que representa en esta tarea en que están empeñados. Nosotros los periodistas apoyaremos siempre esta labor", dijo Alberto Gollán a su turno. Las declaraciones constan en los diarios de la época.
Según escribe Ricardo Horvath en su libro de investigación La trama secreta de la radiodifusión argentina, “la radio LT 2 de Rosario le fue otorgada a Televisión Litoral S.A. en octubre de 1982 por Decreto 1.004”. Horvath señala que la empresa ya era dueña de Canal 3 y enumera sus integrantes y las actividades que algunos de ellos desarrollaban: “Alberto Casiano Gollán; el empresario industrial Ernesto Juan Daumas; Carlos Leopoldo Lagos (director y accionista del diario rosarino La Capital); Jaime Katester (comerciante y ex director del desaparecido vespertino Hoy); Rodolfo P. Dianda (ex director de la aerotransportadora ALA); Manuel Luis Cansino (abogado, asesor del diario La Capital); Carlos E.R. Stein Couzier (miembro de una empresa yerbatera); Juan José Bertagni; Francisco Tonazzi; Susana Menoni de Cardozo, Antonio Rodríguez Goyanes, Alberto Olidio Meneghello; Avelino Méndez; Ernesto Carlos Daumas; Jorge Washington Lagos (secretario del director del diario La Capital); Sady Raúl O. Trabuchi (de la Sociedad Rural de Rosario) y Roberto Montserrat (del directorio del Banco Montserrat)”.
Interferencias en Canal 7
El canal 7 de Rosario y cualquier competencia televisiva que asomara en la ciudad siempre fue una preocupación de Don Alberto, reconocen quienes junan la historia de la TV en Rosario. Gollán, junto a los directivos del momento de Canal 5, intercedieron ante el gobierno de las fuerzas armadas surgido del golpe de 1976 para hacer valer un artículo de la Ley de radiodifusión firmada por Jorge Rafael Videla, en el que se plantea que donde hay canales locales no habrá repetidoras de Canal 7. Así fue que a fines de los setenta los equipos de Canal 7, fueron decomisados por la Gendarmería y el entonces ATC salió del aire rosarino.
Pero el lobby fue a la inversa cuando a principios de los ochenta un grupo de empresarios porteños pretendió poner otro canal en la ciudad. La presión de Gollán, que logró un fuerte consenso en los medios locales, convirtió en una cruzada de vida o muerte el retorno del Canal 7 a Rosario. Lo que desconocían los ingenuos ciudadanos que se movilizaron por el canal público, era que para Don Alberto la vuelta de ATC era un tapón para que no se instale otro competidor.
Yo sólo tengo esta pobre antena
El ingeniero responsable de la puesta al aire de la repetidora de Canal 7, Hector Vila, es además el referente de técnica de Canal 3. Sólo esa doble pertenencia hace traer a la mente la gastada frase de “poner al zorro a cuidar el gallinero”; pero hay hechos concretos que tornan aún más polémica la gestión de Vila frente al control de la repetidora Canal 7, que según informó el Secretario de Comunicación de la provincia, Rubén Galassi, en breve se mudará y estrenará un nuevo transmisor que mejorará su imagen y potencia. La torre de Canal 7, ubicada por el momento en el predio del Parque Independencia, detrás de la zona de la ex Sociedad Rural, es utilizada por la FM Estación Del Siglo, que pertenece al grupo Uno de Vila y Manzano, con la autorización técnica del responsable de la repetidora. Este cronista pudo comprobar la ubicación del potente transmisor de la FM, con un caño de varias pulgadas más que el de la propia repetidora, el cual introdujo durante largo tiempo interferencias que colmaron la paciencia de gran cantidad de televidentes que se quejaron ante la Comisión Nacional de Comunicaciones
¿Casualidades?
Wikipedia y la web suelen ser una fuente de consulta a la que recurrimos ‒en exceso‒ gran parte de los periodistas del siglo XX1. Buscando cuales son las atribuciones de un Cónsul Honorario de Gran Bretaña, información que finalmente dejé fuera de esta nota, encontré que Cónsul Honorario es el título de una novela de Graham Greene, que fue llevada al cine en 1973 y que transcurre en la provincia argentina de Corrientes durante la resistencia a la dictadura de la que Gollán formó parte. En la historia, que en la pantalla grande fue interpretada por Richar Geer y Mikael Caine, una organización político militar que resiste contra el gobierno de facto intenta secuestrar al embajador de los Estados Unidos y por una confusión termina capturando a un Cónsul Honorario de Gran Bretaña. Prometo buscar la novela y/o la película, ya no en la web, y de hallar nuevas coincidencias, compartirlas en una futura nota.
(esta nota está publicada en la edición impresa n°102 de El Eslabón)